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lunes, 14 de marzo de 2011

Iconografía cristiana: Varón de Dolores

Las dos representaciones del Varón de Dolores que consiguieron mayor popularidad a fines de la Edad Media son el Cristo de la Piedad de la Misa de San Gregorio y el Cristo de las cinco llagas.

1. El Cristo de la Misa de San Gregorio. Esta representación del Varón de Dolores, cuyo significado sacramental es evidente, derivaría de un icono bizantino ofrecido por el papa Gregorio Magno a la basílica romana de la Santa Cruz de Jerusalén. Se la explica por una visión, pero resulta más verosímil creer que fue a título de autor del Sacramentario que San Gregorio fue representado celebrando la misa frente al propio Cristo que aparece sobre el altar.

Es una variante del Ecce Homo, porque el Cristo desnudo lleva un cetro de caña y la corona de espinas, pero se distingue porque tiene las heridas del costado y las manos, por lo tanto, se le representa después de la crucifixión.

El tema apareció en Occidente a partir de mediados del siglo XIII, adaptándose sobre todo al arte francés e italiano.

2. El Cristo de las cinco llagas. El arte alemán prefirió, por el contrario, este otro tipo, que fue difundido por las cofradías de la Santa Sangre, por los flagelantes y por la Orden de Santa Brígida de Suecia, que había adoptado como insignia cinco pequeños discos rojos que imitaban gotas de sangre.

Existen diversos tipos: con los brazos cruzados, mostrando la herida del costado, e incluso recogiendo en un cáliz su propia sangre.

Iconografía cristiana: la mano de Dios

l símbolo más antiguo de Dios Padre es una mano que sale de una nube. Es la representación figurada más importante de Dios Padre desde el siglo IV al VIII. ¿Por qué se ha elegido una mano como jeroglífico de Dios? Porque la palabra hebrea iad significa a la vez "mano" y "poder"; en estilo bíblico, "Mano de Dios" es sinónimo de poder divino. La Mano de Justicia que los reyes llevan como insignia de soberanía, con el globo y el cetro, es una supervivencia de esta muy antigua tradición.

Esta mano es siempre la derecha, que por ser la más fuerte tiene preeminencia. Para significar que es una mano divina tiene dimensiones colosales y además está rodeada de un nimbo. A veces proyecta un triple rayo de luz, en alusión a la Trinidad, o aparece en medio de una fuente de relámpagos. En algunos casos la mano hace un gesto: de bendición, de mando o de amenaza. Es una mano hablante que traduce el pensamiento y la voluntad del Señor.

Aparece frecuentemente en las escenas de la ofrenda de Caín y Abel, la orden a Noé de construir el arca, el sacrificio de Isaac, la entrega a Moisés de las Tablas de la Ley y el arrebatamiento del profeta Ezequiel. La mano divina se encuentra también presente en algunas escenas de la vida de Cristo (Bautismo, Transfiguración). En las representaciones de la Ascensión en el arte paleocristiano y de la Alta Edad Media, la mano agarra la mano derecha de Cristo como para ayudarlo en su subida al cielo. Figura también en algunas escenas de vidas de santos.